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¿Qué tan bueno es el endeudamiento personal, ante la realidad actual del país?

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El endeudamiento en el estricto sentido conceptual, es la suma de una serie de obligaciones que se adquieren por parte de un individuo o empresa.

 

 

También lo podemos definir como el mecanismo que nos permite acceder a bienes que normalmente no se podrían adquirir si no se contara con esta alternativa. Por lo tanto, juega un rol fundamental en la economía personal, familiar y empresarial.

 

 

Existen personas que son adversas al endeudamiento, bien sea porque nunca lo han necesitado, no se atreven a tomarlo o porque cuentan con los recursos suficientes para gestionar sus planes. Sin embargo, hoy en día, son pocas las personas que no cuentan con el uso del mismo.

 

 

La razón de ello no es más que la consecuencia de las diferentes ofertas de crédito que tienen como objetivo estimular el consumo para dinamizar la economía, las oportunidades estacionales para acceder a préstamos, entre otros y la necesidad de recurrir al uso de las tarjetas de crédito para adquirir bienes y/o servicios que no son cubiertos con el ingreso regular.

 

 

Este último punto es el más delicado, ya que se estaría utilizando la tarjeta como una extensión del ingreso y no como un mecanismo de pago, sin evaluar el impacto que tendrá en el futuro, pues al utilizar la tarjeta es una es una deuda que se contrae.

 

 

Ahora bien, es importante tener presente que el endeudamiento no es malo, todo lo contrario, lo malo es no saber manejar el nivel de compromiso adquirido.

 

 

El endeudamiento es necesario para estimular la economía, ya que permite a diferentes actores adquirir bienes y servicios con facilidades de pago, lo que generará incremento en las ventas, mayor producción y por ende se estimulará la creación de empleos, manteniéndose activado el ciclo económico. Igual de importante lo es para las personas naturales.

 

 

El problema se presenta cuando la capacidad de endeudamiento que se tiene, es sobrepasada. En otras palabras, cuando se debe más de lo que se puede pagar.

 

 

Desde el punto de vista teórico es fácil decirlo y pensar que no se llegará a ese punto también lo es, pero en la práctica la realidad es otra. Si uno puede comprar algo a crédito lo hace y más si las cuotas de pago son bajas, en muchos casos lo último que se mira es la capacidad de endeudamiento.

 

 

Por ello, es importante tener presente algunos aspectos para evitar caer en exposiciones de deuda que puedan comprometer los ingresos futuros y por ende la estabilidad financiera personal y/o familiar. Aquí dejamos una pequeña lista a considerar:

 

 

Antes de asumir una nueva deuda, piense si el producto o servicio a obtener es requerido en ese momento o puede postergar la decisión de compra.

 

 

Por más pequeña que sea la cuota de pago, no la menosprecie, inclúyala con sus otros compromisos para determinar cuál sería el nuevo monto a pagar mensual.

 

 

Pregúntese si lo puede pagar de contado. De ser positiva la respuesta cómprelo, de ser negativa, evalúe su nivel de endeudamiento y compromisos antes de tomar la decisión.

 

 

No crea ciegamente en las rebajas o los financiamientos al cero por ciento, recuerde que nada es gratis.

 

 

Para aprovechar las rebajas y evitar endeudamiento innecesario, adquiera los artículos ofertados de contado, si lo hace con tarjeta de crédito el costo de financiamiento puede resultar mayor que comprar el producto sin rebaja. Esto dependerá del tiempo que se tarde en pagarlo.

 

 

Trate siempre de cumplir con la regla de que el porcentaje que destina al pago de sus compromisos no sea mayor al 30% de sus ingresos. Puede ser difícil, pero sus gastos básicos, el ahorro y la planificación familiar se lo agradecerán.

 

 

Evite el endeudamiento innecesario por consumo, como compras compulsivas con tarjeta de crédito, financiamiento constante de gastos que no se puedan costear de contado.

 

 

Prefiera el endeudamiento que le genere beneficios en el futuro o un buen nivel de satisfacción personal, como por ejemplo una computadora, un carro (si lo consigue), en arreglar su casa, reposición de la línea blanca o línea marrón o unas excelentes vacaciones, que le permitan recuperar energías y darle a su cuerpo un descanso que muy probablemente es merecido, entre otros.

 

 

Una reflexión:

 

 

1. Empiece ya a realizar el presupuesto de diciembre y destine lo justo para los gastos de fin de año.

 

 

2. Si tiene la disponibilidad, compre con anticipación los regalos de Navidad y asegure ya el regalo deseado a un menor precio.

 

 

3. Use las tarjetas de crédito en caso extremo, si ya es inevitable usarlas, divida el pago en pocas cuotas.

 

 

4. No saque más dinero del que tiene presupuestado, en otras palabras no se endeude innecesariamente, los regalos extras pueden ser, por ejemplo, chocolates (son más económicos).

 

 

5. Por último, recuerde que se puede festejar con lo que se tiene, con lo que el ingreso permite, no se sobrepase, deje algo de dinero para el próximo año, pues en enero es usual estar endeudado, tenga precaución, el momento económico del país, exige responsabilidad de cada uno de nosotros en el manejo de las finanzas personales.

 

 

 

Fuente: Banca y Negocios

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